chatear con los músicos al final del concierto.
Actúan en playas, festivales de música, concier-
tos al uso, y también benéficos, en El Palau de la
Música, en la Plaza de la Moncloa en Madrid (con
1999 fans convertidos en guitarristas y vocalistas
que los acompañaron en cinco temas, rompiendo
la barrera entre público y artistas, cosa que ocurre
por primera vez en España), en Sant Cugat junto
a la Orquesta Nacional Clásica de Andorra, en el
Día Mundial del Donante de Sangre, en el Festi-
val Cruílla Barcelona, en una guardería con niños
enfermos, en grandes estadios como el Palau
Sant Jordi... Al grupo le gusta salir de casa y no
tener hora de llegada y sobre todo no se encasilla
diversificando al máximo. Esto, sumado al talento
es sinónimo de éxito.
Resumiendo: cientos de conciertos, cientos de
miles de admiradores en las redes sociales, y mu-
chísimos más en la vida real.
Otro hito para el grupo: Disco de oro con “1999”,
es decir, consiguen vender más de 20.000 copias,
que es como un milagro dentro del actual merca-
do de la música. Y eso equivale a que la gente no
sólo quiere sus canciones en mp3, sino algo más,
algo que los vincule en sus vidas de una manera
física: tener un cd de la banda es lo mínimo para
considerarse un seguidor de verdad.
Este año han participado en el anuncio del vera-
no de Estrella Damm, con su canción “Fantastic
Shine” (retoman por un momento el inglés) como
banda sonora. Un grupo de amigos en torno a una
paella en el mediterráneo, siendo ellos mismos los
que la realizan; toda una celebración de la vida.