La encantadora población de Megève
ha sabido preservar su autenticidad para
forjarse una reputación única. Las calles
adoquinadas y peatonales que desembo-
can en la iglesia de St. Jean Baptiste, la
plaza principal de la pequeñísima ciudad.
Una atmósfera única e intemporal de gran
riqueza patrimonial, para un pueblo fasci-
nante y delicado, embajador del arte de
vivir entre montañas. Más de 440 kilóme-
tros de pistas esquiables en el corazón de
la montaña del Mont Blanc, en Megève
descubriremos un pueblo y una estación
familiar encantadora y fascinante.
Desde primera hora de la mañana al
atardecer, las pistas de Val d´Isère resultan
asombrosas: servicios de gran calidad
propios de una estación moderna, un fa-
buloso destino para aquellos apasionados
del mundo del esquí, y para los amantes
de paisajes deslumbrantes y naturaleza
prodigiosa. El encanto de un pueblo au-
téntico y las prestaciones de una estación
con 300 kilómetros de pistas esquiables y
1.900 metros de desnivel, donde se forjan
grandes campeones de prestigio mundial.
Un gigante sublime y centelleante vigila
impasible el valle de Chamonix; el universo
del Mont Blanc, punto de encuentro para
los amantes del alpinismo, de sus leyen-
das, rutas y paisajes. Un espíritu com-
partido, casi una religión, una admiración
confesa a los 4.810 metros de roca, nieve
y hielo, al alcance (por lo menos visual)
de todos. La consagración de Chamonix
como estación invernal se produce en
1924 a partir de la organización de los
primeros Juegos Olímpicos de Invierno.
Los Glaciares, Planpraz, Brévent, l´Aiguille
du Midi y la Flégère… un espectáculo de
la naturaleza, un regalo de los dioses.
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