C
omencemos por el princi-
pio y hagamos un poco
de historia: Jean Paul
Gaultier no fue a ningu-
na escuela y aprendió
dibujando solo; era un autodidacta
que se inspiraba en modistos y revis-
tas. Comenzó a enviar sus primeros
bocetos a diseñadores famosos a
modo de carta de presentación y
Pierre Cardin lo cazó al vuelo, y lo
contrató como asistente; era el año
1970, y tenía dieciocho años recién
cumplidos; ahí empezó su carrera.
Su primera colección individual la
hizo en el año 1976, en 1978 la prime-
ra a nivel comercial, y hasta ahora.
Ha sido el enfant terrible de la moda
francesa por excelencia. Un chico
malo que jugaba a transgredir, a
fantasear con los roles sexuales y de
género: haciendo que la mujer se
vista como el hombre y el hombre
salga a la calle con falda, entre mu-
chos de sus argumentos. Ha diseña-
do góticos modernos, exhuberantes
amazonas futuristas, rubios efebos,
sirenas y travestidos. Se ha inspirado
en Querelle, y ya desde sus comien-
zos las rayas marineras no han deja-
do de aparecer en su particular uni-
verso. Las ha puesto en camisetas,
vestidos de lentejuelas, y hasta en
trajes chaqueta. Él mismo ha llevado
una camiseta marinera de rayas azu-
les como bandera de insignia incluso
debajo de oscuros y elegantes trajes
chaqueta.
Ha diseñado ropa para cine: Luc
Besson, Pedro Almodóvar, Peter
Greenaway o Jean-Pierre Junet han
contado con su particular vestuario.
También ha colaborado con estrellas
del pop, y cómo no acordarse, con
Madonna.




