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orría el año 1994 cuando
Thomas Lauderdale,con se-
rias aspiraciones políticas a
ser algún día alcalde de Port-
land,se desesperaba al oir la
música insulsa, fria y vacía de sentimiento
que acompañaba lamayoria de los los
actos culturales, benéficos o políticos a que
asistia; gran parte de ellos para recaudar
fondos o financiar las campañas a favor del
candidato a alcalde de turno.
Con la intención de proveer los actos
políticos progresistas , como los destina-
dos a defender derechos civiles, el acceso
a una vivienda digna, o la protección del
medio ambiente, de unamúsicamás di-
versa, adecuada e interesante fundó su
“pequeña orquesta” , inspirándose en las
músicas del mundo y cruzando todo tipo
de génerosmusicales.
Un añomás tarde Lauderdale invitó a una
compañera de clase, China Forbes (voz)
a unirse a “la pequeña orquesta”. De esa
unión y12músicosmás, surgió finalmente
lo que conocemos comoPinkMartini, un
conjunto demúsica latina, jazz, música
clásica y hasta lounge con algunosmatices
de Pop”a la antigua”. Valiente combinación.
Somos arqueólogosmusicales
queamamos las décadas de
los años 40y50
“
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