Por:
Elio Colen Mirete
Roser
Amills
Por: Esther Algara, Fotografía: Guy Aelbrecht
LA DESEADA
p l us
poder de la lectura: me ayudó a crecer y a supe-
rar mis limitaciones.
-E.A.: ¿Descubriste tu sexualidad a una edad
temprana?
R.A.: Tanto que no puedo recordar cuándo fue,
tengo imágenes dispersas en las que estoy to-
cándome escondida bajo la mesa, y me riñen por
ello, o preguntando qué hacen el gato y la gata o
qué es el clítoris, porque lo leí en un libro de She-
re Hite que mi madre tenía sobre la mesa. Tam-
bién iban a reñirme, pero mi abuelo intercedió y le
dijo a mi madre: "deja a la niña que por preguntar
no hace daño a nadie".
Fue así como aprendí que ser atrevida, curiosa y
preguntar era muy valioso. Ya no paré, hasta hoy.
-E.A.: ¿Mallorquina o catalana?
-R.A.: Nací y me críe en Mallorca, en Algaida,
y siento cada piedra, árbol y nube mallorquinas
en las entrañas. Desde los 17, 20 años ya, he
vivido y me he terminado de formar en Barcelona,
así que no soy catalana... pero casi. Mi carácter
soñador y mi faceta más creativa es mallorquina y
me he empapado de rauxa y seny.
-E.A.: ¿por qué está tan presente el sexo en tu
obra?
-R.A.: Lo cierto es que he publicado unos 15
libros y de sexo sólo hay tres. No me incomoda
que se me relacione tanto con el sexo.