El porche superior o “badiu” es el elemento
más característico de toda la edificación. La
cubierta fue rehecha según los detalles de
construcción tradicionales con soportes y
remaches realizados con perfiles de acero,
de modo que se muestra como una lámina
inclinada desligada de sus muros de sopor-
te, por lo que flota magistralmente por enci-
ma de la edificación. Su muro posterior se
forra de acero cor-ten para enfatizar la pro-
fundidad de la visión que se percibe desde
la plaza.
Antes de la reforma, la escalera estaba
extrañamente situada en el centro de la
edificación, invadiendo la crujía principal,
por lo que la arquitecta pensó que esa
no debía ser su ubicación original y deci-
dió trasladarla. Este elemento actúa como
rótula esencial a partir de la cual se origina
toda la distribución. Tal decisión permite una
distribución sin pasillos, donde los espacios
fluyen y se generan nuevas visuales.
El exquisito jardín, enmarcado por los altos
muros de piedra, se formaliza en tres planos
consecutivos: hormigón, hierba y agua. La
zona pavimentada contigua a la casa está
realizada de hormigón rebajado, cubierto
por unos cables por los cuales se enreda la
glicina. El plano de hierba, remachado con
un perfil de acero, flota sobre el agua de la
piscina que aparece como una balsa oscu-
ra y larga que desaparece reflejándose en el
muro vecino.
La recuperación de la antigua cisterna del
siglo XVI para el almacenamiento de las
aguas pluviales y posterior uso para riego y
piscina supone el 100 % de las aguas utili-
zadas para estas dos finalidades