Una pared recubierta de frondosa hiedra
nos abraza para disfrutar de un comedor de
exterior donde compartir, junto a familiares y
amigos de interminables sobremesas entre
risas y confidencias.
Únicos momentos de relax frente al mirador
acristalado situado en la zona del salón
principal de la vivienda, sobre unos mullidos
almohadones que invitan al descanso en
una cama de día extremadamente conforta-
ble acomodada en uno de los rincones de
una casa tan singular como exclusiva.